Anticomunismo de izquierda
Los ideales de los socialistas puristas permanecen intactos frente a la práctica. No explican cómo se organizarían las múltiples funciones de una sociedad revolucionaria, cómo se frustrarían los ataques externos y los sabotajes internos, cómo se evitaría la burocracia, cómo se asignarían los escasos recursos, cómo se resolverían las diferencias políticas, cómo se establecerían las prioridades y cómo se conduciría la producción y distribución. En cambio, ofrecen vagas declaraciones sobre cómo los propios trabajadores poseerán y controlarán directamente los medios de producción y llegarán a sus propias soluciones a través del esfuerzo creativo. No sorprende entonces que los socialistas puristas apoyen todas las revoluciones excepto las que triunfan. Los socialistas puristas tienen una visión de una nueva sociedad que crearía y sería creada por nuevas personas, una sociedad tan transformada en sus fundamentos que dejaría pocas oportunidades para actos ilícitos, corrupción y abusos criminales del poder estatal. No habría burocracia ni camarillas egoístas, ni conflictos despiadados ni decisiones dañinas. Cuando se dan cuenta que la realidad es diferente y más compleja, algunos izquierdistas proceden a condenar la realidad y anuncian que se «sienten traicionados» por tal o cual revolución. Seguir leyendo →