Crítica de la razón libertaria
Hay inviernos que no llegan con nieve sino con silencio. No congelan los cuerpos: congelan las categorías. No es un frío exterior, ni una imagen ornamental. Es un régimen del pensamiento. Un clima en el que las ideas dejan de esforzarse por comprender lo social como realidad inteligible y se repliegan en un individuo desnudo, abstracto, autosuficiente en apariencia y, sin embargo, radicalmente solo. El invierno de la filosofía describe un paisaje desértico. Un mundo sin sociedad, poblado por individuos armados de derechos y desprovistos de comprensión. Toda mediación aparece como amenaza; toda forma de lo común, como preludio del totalitarismo. En ese desierto, el pensamiento se vuelve cruel no por exceso de crítica, sino por déficit de comprensión. Cree haber ganado libertad cuando ha perdido mundo. Seguir leyendo →