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Tag: anarquismo




¿Marxismo o anarquismo? Reflexionar sobre la teoría y la práctica comunistas de una manera radicalmente nueva

Domenico Losurdo

Los acontecimientos históricos desencadenados por la Revolución de Octubre han llevado a ciertas conclusiones entre muchos izquierdistas, que podrían servir como modelos negativos. Muy a menudo, la degeneración y el colapso de la URSS y el "campo socialista" se explican atribuyendo todo a Stalin. Esta actitud se resume en el suspiro: ¡Ojalá Lenin hubiera vivido más! ¡Qué terrible desgracia que no fuera Trotsky o Bukharin quien lo sucediera! ¡Qué lástima que la dirección bolchevique no supiera seguir el camino que Marx habría querido: el del "verdadero" Marx, según la interpretación de uno u otro de los inflexibles jueces de la historia del "socialismo real"! Y si acaso uno de ellos (como Rossana Rossanda) hubiera gobernado en lugar de Stalin, no habríamos visto el regreso de la bandera y la Duma zaristas a Moscú. ¡Para nada! Habríamos visto la victoria del sistema soviético y la bandera roja sobre Nueva York. Si este análisis fuera correcto, no solo tendríamos que volver a Marx, sino al menos hasta Platón y su idealismo. Es difícil imaginar una negación más radical del materialismo histórico. Seguir leyendo →

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Contra el trotskismo

J. Sykes

El trotskismo ha sido uno de los opositores ideológicos oportunistas más persistentes y dañinos del marxismo-leninismo dentro de la izquierda. En los próximos artículos, vamos a ver el origen y desarrollo de esta ideología, qué es y qué busca lograr. Pero primero, ¿quién era Trotsky y qué es el trotskismo? En pocas palabras, León Trotsky era un menchevique que se unió a los bolcheviques en vísperas de la Revolución de Octubre de 1917. Era un hábil escritor y orador. Después de la Revolución de Febrero, se unió a un grupo socialdemócrata centrista llamado los "interboroughites". Seguir leyendo →

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¿Estado proletario o anarquía?

Yevgeni Preobrazhenski

Contra los anarquistas, e indirectamente contra todos los críticos por la izquierda de la política bolchevique, Preobrazhenski argumenta la necesidad del conjunto de las medidas adoptadas desde Octubre hasta el momento: aun admitiendo un margen de errores, sólo el enfoque bolchevique permitía, al abarcar, en su concepción, toda la complejidad del proceso revolucionario, desarrollar una política que condujera a la supervivencia del primer Estado obrero de la historia. La política bolchevique es presentada, ante todo, como una política realista: las condenas morales, las frases sobre la democracia obrera, que se habían desencadenado con redoblada energía después de la represión de Kronstadt, no pueden reflejar sino una incomprensión de las condiciones concretas en que se ha desarrollado la revolución. En el caso de los anarquistas, Preobrazhenski atribuye esta incomprensión al carácter pequeñoburgués y el utopismo de la ideología anarquista. Seguir leyendo →

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Anticomunismo de izquierda

Michael Parenti

Los ideales de los socialistas puristas permanecen intactos frente a la práctica. No explican cómo se organizarían las múltiples funciones de una sociedad revolucionaria, cómo se frustrarían los ataques externos y los sabotajes internos, cómo se evitaría la burocracia, cómo se asignarían los escasos recursos, cómo se resolverían las diferencias políticas, cómo se establecerían las prioridades y cómo se conduciría la producción y distribución. En cambio, ofrecen vagas declaraciones sobre cómo los propios trabajadores poseerán y controlarán directamente los medios de producción y llegarán a sus propias soluciones a través del esfuerzo creativo. No sorprende entonces que los socialistas puristas apoyen todas las revoluciones excepto las que triunfan. Los socialistas puristas tienen una visión de una nueva sociedad que crearía y sería creada por nuevas personas, una sociedad tan transformada en sus fundamentos que dejaría pocas oportunidades para actos ilícitos, corrupción y abusos criminales del poder estatal. No habría burocracia ni camarillas egoístas, ni conflictos despiadados ni decisiones dañinas. Cuando se dan cuenta que la realidad es diferente y más compleja, algunos izquierdistas proceden a condenar la realidad y anuncian que se «sienten traicionados» por tal o cual revolución. Seguir leyendo →

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Aberraciones en la crítica anticapitalista

Kety Chukhrov

Tanto en política como en estética, uno de los síndromes sufridos por la crítica anti-capitalista de la alienación, consiste en una extraña aberración que es inherente al análisis post-estructuralista de la sociedad capitalista. La Historia de la sexualidad de Foucault, la Economía libidinal de Lyotard, Capitalismo y esquizofrenia de Deleuze y Guattari, El inconsciente maquínicode Guattari y La vida psíquica del poder de Butler dan testimonio de ese síndrome. En dichos análisis, lo que se critica es a la vez deseado y aceptado como condición de una contemporaneidad perversa. Así, en el acto mismo de repulsión hay una fascinación hacia lo repulsivo. Cuando las condiciones dadas vuelven imposible superar la realidad capitalista, es inevitable que mientras se hace su crítica despiadada, al mismo tiempo se abrace esa realidad a nivel inconsciente. Bajo esas condiciones, la estrategia para resistir la alienación a menudo consiste en exagerar e intensificar el mal. Una consecuencia de ello es que las herramientas radicales que permitirían imaginar la desalienación o implementarla, son desdeñadas como una mera pretensión redencionista. Estas paradojas a menudo se manifiestan en el desprecio por los contextos filosóficos y artísticos del socialismo histórico. Seguir leyendo →

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El genocidio en Gaza y la burbuja del radicalismo abstracto

Bolchebeat

Tal vez todos quisiéramos que las cosas fueran más simples de manera que podamos resolverlas por anticipado con una buena teoría, pero la vida no es así. La emancipación social nunca será el resultado de un enfrentamiento entre dos ejércitos, pero nada nos permite descartar que en determinados momentos del proceso que lleve a ella el enfrentamiento entre ejércitos constituya un factor a tener en cuenta. Y en cuanto a las revoluciones fallidas del pasado, tanto se puede culpar de su fracaso a la existencia de aparatos político-militares de carácter profesional, como a deficiencias y errores en su organización y en su articulación con otros aspectos de la lucha, y exactamente lo mismo se puede decir de las milicias irregulares o de cualquier otra forma de resistencia. Tomar de todos los factores de las luchas pasadas uno en particular para culparlo del fracaso, puede que sea un buen tranquilizador de la propia consciencia moral, pero no funciona ni como explicación materialista, ni como aprendizaje práctico para las luchas por venir. Seguir leyendo →

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